Para ser declarada bruja en el siglo XVII, sólo tenías que cumplir algunos de estos requisitos…

Y eran bastante fáciles de cumplir, no te creas

Seguro que has oído hablar de la historia de Salem, un pueblo de la costa este de Estados Unidos, que en el año 1692 protagonizó una de las historias más escalofriantes de la caza de brujas; precisamente, se hizo famoso por los juicios de Salem, que acabó llevando a la muerte a 20 personas.

No se sabe muy bien qué causó estos terribles acontecimientos, teniendo en cuenta que en aquellos tiempos se trataba de una sociedad cerrada, supersticiosa y muy temerosa de Dios, y donde el chisme y los conflictos vecinales se mezclaban para crear el ambiente propicio para las conspiraciones. Actualmente existen otras teorías, como la de una tremenda caso de histeria colectiva que se adueñó de toda la población, o los efectos de un hongo que podrían haber ingerido a través del pan y que les causaba alucinaciones.

Fuera como fuese, este escalofriante episodio acabó con un montón de gente acusada de brujería, en su mayoría mujeres y niños, y 20 personas condenadas a la pena de muerte, por razones tan absurdas como las que conocerás a continuación:

1. Ser una mujer

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Se piensa que las brujas son generalmente mujeres, así que sólo por ser del género femenino ya tienes muchas papeletas para que te toque esa denominación. De hecho, en Salem se ejecutó a 14 mujeres y sólo a 6 hombres.

2. Ser anciana

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Las mujeres (y también los hombres) acusadas de brujería eran personas mayores, ya fueran casadas o solteras, seguramente por ser más vulnerables. La ejecutada más anciana fue Rebecca Nurse, con 71 años; y Mary Bradbury, que contaba con 77 años cuando fue acusada, consiguió escapar del Estado y murió años después de causas naturales.

3. Ser muy joven

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Ser un niño tampoco te salvaba de la situación: la pequeña Dorothy tenía sólo 4 años cuando confesó ser una bruja, implicando a su madre Sarah, que fue ejecutada. Dorothy salvó la vida y pasó 9 meses en prisión, pero fue para el resto de su vida una enferma mental.

4. Ser pobre

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Carecer de medios para vivir también te ponía en el camino de los acusadores: Sarah Good, ahorcada en 1692, era conocida por dedicarse a la mendicidad. Está claro que poseer una posición social vulnerable te hacía ser presa fácil para los inquisidores.

5. Ser rico

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Si eras una mujer con posibles y capaz de mantenerte por ti misma sin la ayuda de un hombre, también podías ser sospechosa de brujería. Entre 1690 y 1725, casi el 90% de las mujeres que fueron acusadas eran independientes económicamente.

6. Tener como amigas a mujeres

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Si eras mujer y tenías un grupo de amigas con el que, para colmo, solías verte periódicamente, y sin la presencia de ningún hombre, automáticamente se suponía que erais unas adoradoras del diablo.

7. Discutir con algún vecino

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Según algunos historiadores, las declaraciones de algunos testigos eran más actos de venganza por alguna discusión con algún convecino que verdaderas pruebas de brujería; y por lo general funcionaban perfectamente.

8. Tener muchos hijos

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Aunque repoblar aquellas tierras en el siglo XVII podría haberse considerado casi como un acto de patriotismo, la realidad es que si tenías muchos hijos podían acusarte de habérselos robado a otras familias por medio de la magia negra.

9. Tener pocos o ningún hijo

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Pero si tenías pocos hijos, o no conseguías tener ninguno, también te hacías sospechoso, sobre todo si cerca de ti los niños de los demás empezaban a ponerse enfermos.

10. Ser descarado

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Hubo varias mujeres acusadas de brujería de las que se decía que eran “descaradas, con falta de decoro y entrometidas”. Tener opiniones propias o querer estar bien informadas también eran pruebas de connivencia con el mundo oscuro.

11. Tener una mancha de nacimiento

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Tener un lunar o una mancha de nacimiento era considerada como una marca del diablo; se suponía que por ese lugar era por donde el maligno chupaba la sangre a sus adeptas.

12. Leche en mal estado

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Una de las evidencias más comunes para ser considerada bruja era que a su alrededor se descompusiera algún alimento procedente de la leche, como una jarra con leche cuajada o un cuenco de mantequilla agria.

13. Usar ropa hecha con varios tejidos

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En esa sociedad tan puritana, realizar cualquier acto que no se ajustara exactamente a La Biblia era considerado como una herejía, aunque fuera algo tan absurdo como tener un vestido de varios tejido o sembrar los campos con varios tipos de cultivos.

14. Dedicarse a la medicina

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Si alguna mujer tenía conocimientos medicinales, aunque fueran rudimentarios, o se dedicaba a los partos o a atender los males de los niños, podía ser consideraba una bruja, pues se suponía que eso proporcionaba un conocimiento íntimo de los males, sobre todo de las mujeres, prohibido por las Sagradas Escrituras.

Fuente: LITTLETHINGS.COM

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