Montaron una carrera en el barrio, pero para participar había una condición

Y es que tenías que construirte tu propio vehículo

Está claro que a estos padres no se les podía haber ocurrido nada mejor para incentivar la imaginación de sus hijos, y es que todos colaboraron con ellos para fabricar los vehículos caseros más originales que pudieran ocurrírseles para participar en esta carrera vecinal.

La dirección no iba muy bien, la amortiguación brillaba por su ausencia y las ruedas no cogían las curvas demasiado bien, pero está claro que tanto grandes como mayores se lo pasaron de miedo:

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